Cinco Preguntas para... Diana Holland, Activista Sindical

ITUC Women's Chair Diana Holland (Photo: ITUC/Jacky Delorme)

Diana Holland, Presidente del Comité de las Mujeres de la Confederación Sindical Internacional (CSI), en ocasión del Segundo Congreso Mundial de la CSI en Vancouver, Canadá, el 25 de junio de 2010. (Foto: CSI/Jacky Delorme)

Diana Holland preside el Comité de Mujeres de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y es representante de Unite, el mayor sindicato de Gran Bretaña. La CSI adoptó en 2009 una resolución que urge a las organizaciones miembros de 156 países a sumarse a la eliminación de la violencia contra las mujeres. En junio de 2010, el Congreso anual de la Confederación acordó un programa de acción para ayudar a lograr la igualdad de género en el lugar de trabajo y la sociedad en general.

Luego del Congreso, la Sra. Holland dialogó con la iniciativa Di NO acerca de la función que pueden desempeñar las asociaciones sindicales en la eliminación de la violencia contra las mujeres, así como sobre su creciente interés en adoptar medidas para ese fin.

¿Por qué los sindicatos deberían involucrarse en la eliminación de la violencia contra las mujeres?

En primer lugar, porque una gran proporción de los afiliados son mujeres. En segundo lugar, porque las asociaciones sindicales se oponen a la violencia en general en el lugar de trabajo y en el comunidad en general. Los sindicatos pueden apoyar a las mujeres de un modo que en ocasiones no es posible desde la familia y la comunidad local. En algunos medios laborales, por ejemplo, donde los sindicatos han negociado acuerdos para asistir a las sobrevivientes de abuso doméstico, las mujeres han sentido que pueden presentarse y buscar apoyo.

Es muy importante no subestimar la necesidad de generar conciencia sobre el problema de la violencia contra las mujeres. Eso lo he aprendido de muchas mujeres; ellas desean que la gente conozca la verdad sobre el tema. Y desean que toda mujer que padezca este problema no sienta que está sola. Los sindicatos tienen un papel esencial en eso, y la responsabilidad de garantizar que todos los representantes o autoridades sindicales que representan a los trabajadores comprendan estos temas para poder ocuparse de ellos. La educación sindical forma parte de la puesta en práctica de las políticas, de modo que no estamos simplemente comprometiéndonos con declaraciones, sino que estamos haciendo algo al respecto.

Éste no es un tema sindical convencional. ¿Cuál es la reacción de las asociaciones sindicales cuando Uds. abogan a través de la CSI para que se involucren en este tema?

Estoy sorprendida por la cantidad de apoyo. En el Congreso de la CSI de este año, cuando debatimos una resolución sobre igualdad de género, tuvimos una sesión especial a propósito de la campaña Di NO. Distribuimos tarjetas para que todos firmaran, varones y mujeres, y la gente se puso de pie con las tarjetas en alto. Se determinó que la violencia contra las mujeres es un tema de especial importancia del que ocuparse de regreso a sus países y sindicatos.

Las asociaciones sindicales han pasado a formar parte de las acciones para detener la violencia contra las mujeres de un modo que era impensado unos años atrás. En el último tiempo, la información sobre la magnitud y los extremos de la violencia contra las mujeres lo han convertido en un problema mucho más descarnado para la gente, particularmente para los varones. La gente quiere tomar parte en las medidas para detenerlo.

Una de mis preocupaciones es, sin embargo, que la situación económica actual genere presiones para discriminar y dividir a los trabajadores. Mi temor es que nos arriesguemos a perder una agenda positiva y los logros que hemos obtenido si tenemos que enfrentarnos demasiado o retraernos mucho en la dirección contraria.

¿Qué medidas se han adoptado para frenar la violencia desde su propio sindicato, Unite?

Hemos firmado para tomar parte en las actividades de la iniciativa Di NO previstas para el 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y hemos realizado campañas sobre la trata de personas y para un mejor trato hacia las trabajadoras domésticas. Este año, actualizaremos nuestra política sobre violencia y abusos domésticos que circularemos entre todos nuestros representantes sindicales para pedirles que intenten negociar políticas en su propio lugar de trabajo. Formar parte de lo que la CSI está haciendo nos hace sentir parte de algo más grande.

¿Qué tipo de responsabilidad deberían tener todos los trabajadores y empleados en la eliminación de la violencia contra las mujeres?

Un punto de partida absolutamente básico es el compromiso con un lugar de trabajo seguro y justo que esté libre de violencia contra las mujeres. Al tratar la violencia que ocurre fuera del trabajo, el medio laboral debería ser un lugar de refugio, no un sitio donde la gente sufre aún más. De modo que si alguien necesita dejar el hogar y reubicarse para escapar de la violencia doméstica, por ejemplo, esa persona no debería ser sancionada por tomarse algunos días de permiso en el trabajo. El sector gerencial y los sindicatos pueden ofrecer capacitación sobre formas apropiadas de apoyo para la gente. Donde esto fue aplicado, ha significado una diferencia enorme para la vida de las personas.

¿Cuáles son los próximos pasos en la CSI?

Estamos intensificando la Campaña Trabajo Decente para una Vida Decente para las Mujeres, de la cual las acciones contra la violencia hacia las mujeres son parte esencial. Al haber aprobado una resolución específica sobre violencia que condena distintos tipos de violencia, buscaremos ejemplos concretos acerca de cómo podemos trabajar con las mujeres en base a ellos.

En el plano internacional, las campañas de los sindicatos tienen una voz contundente, incluyendo aquéllas sobre las violencias que no son tan conocidas, como la violencia ejercida contra los trabajadores domésticos. La gran mayoría de ellos son mujeres y gozan de muy pocas protecciones. Estamos bregando incansablemente para obtener en la Conferencia del año próximo la aprobación de una convención y recomendación de la OIT sobre trabajo doméstico. Ese instrumento ofrecerá protección y será un paso muy importante, pues creará un piso incuestionable más allá del cual nadie podrá pasar.

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