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Nueva vida para las adolescentes tayikas
A sus 17 años, Zehra ha pasado por los sufrimientos de una vida. Sus padres emigraron del campo de Tayikistán para trabajar en Rusia cuando tenía sólo dos años. Zehra fue entonces criada por su tía, que abusaba verbal y físicamente de ella. A los 15 años, Zehra se escapó de su casa después de que su tía la acusase de robarle. Como muchas otras adolescentes, se fue a la capital, Dushanbe, esperando encontrar trabajo, pero se enfrentó rápidamente con la dura realidad de vivir en la capital del país más pobre de Asia Central, y fue vendida para la prostitución.
Cuando el Centro del Derecho de los Niños/as (CLC por sus siglas en inglés), organización no gubernamental británica, inició un programa en Dushanbe en 2009 con el apoyo del Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para Eliminar la Violencia contra la Mujer, Tayikistán estaba tratando de reorganizar los servicios de protección infantil y otros servicios sociales. Las niñas que ya habían tenido relaciones sexuales muchas veces eran estigmatizadas por prostitución y eran echadas de sus hogares. Las adolescentes que se habían escapado de sus casas como Zehra eran recogidas en las calles y llevadas a centros de aislamiento temporarios donde se les dejaba hasta 30 días sin protección jurídica o social. Si los familiares se negaban a llevárselas o si no se encontraba a sus familiares, las adolescentes volvían a las calles.
El CLC decidió crear un servicio único especializado – el Servicio de apoyo a las niñas – para dar residencia transitoria y una serie de servicios psicológicos y educativos a niñas como Zehra. El componente más importante del servicio es el trato individual, dice Carla Koffel, líder de proyectos del CLC. “Creemos en dar un servicio adaptado a cada niña que llega aquí. Cada situación es única y cada niña necesita un enfoque diferente.”
“Cuando llegué al centro, no sabía qué hacer. No sabía quién me iba a ayudar. Mi destino, mi vida, todo era incierto”, cuenta Zehra. El Centro la ayudó a hacer cursos de cocina y a cuidarse física y psicológicamente. “Siempre me trataron muy amablemente, y me brindaron muchos cuidados”, agrega. En la actualidad, Zehra se ha mudado a una unidad semi-independiente, y está terminando la escuela y preparándose para dar los exámenes de entrada a la facultad de medicina.
El CLC ha establecido una línea telefónica nacional de emergencias, mediante la cual las jóvenes pueden recibir asesoría médica y jurídica y pueden ser referidas al Centro. El CLC se ha unido además con otras diez ONG del país para establecer servicios similares fuera de Dushanbe. Cincuenta niñas ya han recibido ayuda del CLC, que tiene la intención de ayudar a 300 niñas más en Dushanbe y a 830 fuera de la capital.
“En este último año hemos observado un cambio en la actitud de las comunidades con las niñas víctimas de abuso. Hemos visto cómo los padres y otros familiares las tratan de manera diferente. Estas mujeres tienen la oportunidad de vivir dignamente porque la sociedad abandonará los estigmas que hacen tanto daño”, dice Koffel. “Ver este cambio es la parte más emocionante y gratificante de trabajar aquí.”
“Estoy agradecida con todos los que me han ayudado. Sin ellos no podría haber aprendido cómo vivir independientemente ni tomar decisiones que me garanticen un futuro seguro”, dijo Zehra entre sonrisas y lágrimas.
Si desea más información, sírvase visitar el sitio del Fondo Fiduciario de la ONU para Eliminar la Violencia contra la Mujer.



