13 Diciembre 2010
Cuando Valentina, una residente VIH positiva de San Petesburgo, Rusia, comprendió que necesitaba ayuda, tenía 34 años y estaba esperando una hija. Había contraído VIH algunos años antes a través de su difunto marido que era toxicómano. En ese momento, estaba viviendo con su nueva pareja, sus padres y una hermana menor. En la casa había abuso de drogas. Valentía estaba muy deprimida, preocupada por su vida y por la salud de su hija por nacer. También tenía problemas económicos.